Niños Viejos

Se supone que he madurado mentalmente a tiempo y conforme a la edad de mi cuerpo pero en mi caso no ha sido así.

Hay muchos ingredientes y todos son tan importantes y necesarios para el adecuado desarrollo espiritual mental emocional y físico de cada ser humano desde la concepción.

Sí, creo que ya tenemos alma desde que somos concebidos, ya  poseemos la dignidad plena del ser humano.

La infancia es la base y si ésta no está sólida el “edificio” va a estar siempre frágil y solo es cuestión de tiempo para que se derrumbe o se dañe significativamente.

Así que si durante nuestra infancia no recibimos el amor y respeto, atención y disciplina para formar esa base algunos o muchos andaremos buscando sanidad emocional.

Estas necesidades no suplidas afectan negativamente todas nuestras relaciones interpersonales y primeramente nuestra relación con nosotros mismos (quien es nuestro prójimo más próximo).

Para quienes creemos en un Creador también afecta nuestra relación con Dios.

Me hago ahora  esta pregunta:

Lo que interpreto del mundo que me rodea está interpretándolo una niña herida de 47 años o una mujer sanada que ha podido integrar en su experiencia de vida todo lo bueno y sobre todo lo malo que ha vivido?

Si es esto último, entonces solo había estado envejeciendo ,apenas recientemente he madurado…

Atte. Sonia M M

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La Sanidad Emocional es un PROCESO

Creo que no hay método que sea apropiado para todas las personas que les provea los mismos resultados.

Somos individuos y aunque hayamos sido criados en la misma familia hay cosas que nos identifican como que procedemos de tal o cual familia pero cada uno tiene su propia mente y toma sus propias decisiones las comunique o no.

Como hay muchos métodos y muchas personas diferentes cada una ha de buscar el que le haga llegar a esa sanidad que desea.

Y, como la sanidad es un proceso pues entiendo que va a haber etapas, crisis, puede que hasta retrocesos temporales antes de empezar a ver cambios en nuestra forma de interpretar la vida para que ésta sea de mayor calidad.

La duración de cada proceso pienso que no se puede determinar de antemano, ni los que estamos ya avanzando en nuestro desarrollo de nuestra sanidad sabemos cuándo va a terminar, cuando pienso que ya he logrado algo aparecen conflictos nuevos de los que ni siquiera me había percatado.

Hay que continuar a pesar del dolor, vale la pena porque le “restamos dolor a nuestro futuro”.

Atte; Sonia M. M.

 

Las relaciones

Qué importantes son, evidencian que fuimos creados para vivir en sociedad, aunque hay sociedades que dan miedo.

El miedo es raíz de multitud de males, de allí surge la maldad en todas sus manifestaciones.

Me parece increíble que las personas que más nos aman muchas veces son quienes más nos lastiman, y así, igualmente nosotros lastimamos a quienes más amamos.

Es indispensable dejar de querer levantar la “leche derramada”, es pérdida de tiempo, es importante identificar por supuesto el mal hecho para saber qué es lo que hay que rectificar siempre que se pueda hacer algo al respecto.

“El buen juez por su casa empieza” dice el dicho, y estoy de acuerdo, mientras estén nuestros seres queridos entre nosotros podemos hacer mucho si hacemos a un lado el orgullo.

Algunos tomarán su decisión de permanecer enojados, son libres, no tenemos derecho a juzgar,

Vale la pena el esfuerzo, aunque haya la posibilidad de quedar avergonzados porque nos cerraron la puerta, literalmente o metafóricamente, pienso que es mejor quedar bien con nuestra propia consciencia y tratar también, y al mismo tiempo por la sanidad de la otra persona.

Atte. Sonia M. M.

vida sí depresión no

Desde que tengo uso de razón padecí este mal, no sé si llamarlo enfermedad, mal hábito, adicción o maldición, lo que sí sé es que conduce a muerte.

Si el origen es espiritual, emocional o físico no lo sé, creo que puede proceder de una fuente u otra depende de cada caso, o puede ser una combinación de todas.

No pretendo dar una cátedra sobre depresión, pero sí pretendo compartir mi experiencia con la intención de alentar a aquellos o aquellas que padezcan este terrible y espantoso mal.

Me pasé años estudiando acerca de esto, leyendo libros, escuchando conferencias de autores respetados, buscando ayuda psicológica y también ayuda espiritual con la firme determinación de encontrar la forma de liberarme del desgano por vivir y del fuerte deseo de morir.

No entiendo qué me ha pasado exactamente o el por qué o el para qué, tal vez sea el propósito de mi vida haber padecido para poder ayudar a muchos (as) a salir del hoyo profundo y oscuro donde solo hay pesadez.

Yo no tengo poder por mí misma pero sé que el poder que me ha auxiliado a mí puede socorrer y liberar a otros también.

Atte.

Sonia Marrón Medina

Niño Interior

En una ocasión  escuché a un hombre de edad madura, alto fornido y de voz intensa compartir su testimonio de vida en un grupo de estudio, y cuando mencionó a su padre comenzó a quebrantarse y parecía que no se podía controlar.

Yo dejé de ver la imagen inicial y comencé a ver a un niño asustado.

Estoy escribiendo esto años después de esta experiencia porque me doy cuenta que esta servidora suya ha pasado múltiples ocasiones por este mismo evento de sentimientos no sanados.

Es muy fácil juzgar y ser juzgados por la apariencia, por lo que ven nuestros ojos físicos, pero muchas veces nos equivocamos porque desconocemos la trayectoria de vida de cada individuo aún cuando pertenece a nuestro núcleo familiar.

Todos vamos cumpliendo años y viviendo muchas experiencias pero no necesariamente adquirimos sabiduría o sanidad conforme avanzamos en la vida.

A veces no sabemos que necesitamos sanidad, otras hemos creído que el tiempo lo cura todo, yo estoy del lado de los que creen que el tiempo no cura nada ni borra nada, las memorias dolorosas tanto como las felices están todas guardadas en sus propios archivos en nuestro cerebro.

Las que me preocupan son las vivencias dolorosas porque son las que fuí guardando creyendo que con olvidarlas ya no surtirían ningún efecto negativo, pero cuando me coloqué intencionalmente en el camino de la sanidad  he tenido que ir enfrentando herida por herida tratando cada una según su propia necesidad de curación, sanando cada una según su propio proceso.

Cada persona es única y todas y cada una me merecen el mismo respeto, se vale vivir heridos si así lo decidimos y también se vale vivir sanos en el nivel del espíritu alma y cuerpo.

 

Estoy en un viaje a mi interior

Por demasiados años tuve mi atención enfocada en lo externo, atendiendo lo urgente que no necesariamente es lo más importante.

Me he dado cuenta que existí pero no viví realmente la experiencia, aunque muchas experiencias fueron como olas que me arrastraron, realmente no tuve plena conciencia de lo que estaba pasando.

Muchas de mis reacciones a estas experiencias fueron inapropiadas y me dí cuenta que algunas de estas conductas ni siquiera eran mías sino que las imitaba de alguien más.

“Este alguien más”  por alguna razón llamó mi atención pero no necesariamente porque fué buen ejemplo.

Estaba mi vida como rompecabezas desgastado, descolorido y con piezas perdidas.

La sanidad no llega sola he estado adquiriendo conocimiento más útil que aquél con el cual crecí.

Estoy aprendiendo a sanar.

 

 

 

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Libertad y sanidad

Libertad y sanidad

No se es verdaderamente libre si hay alguien en la vida a quien no se haya perdonado, ya sea que se trate de uno mismo, de una persona fallecida, del cónyuge, del padre o madre, hermano,hermana,algún familiar etc. de quien se trate. Si hay odio, resentimiento o deseo de venganza hacia alguno que nos haya causado dolor injustamente el único remedio efectivo es el perdón, pero como es un remedio amargo pocos quieren tomarlo y en lugar de sanar prefieren remedios “alernativos” como por ejemplo tratar de olvidar la ofensa, lo cual no sucede nunca porque ya está grabada en el cerebro y queda archivada.
Otros dicen te perdono “de dientes para afuera” NO es de corazón porque siempre tienen presente la ofensa y están listos para tomar pequeñas venganzas cada que se les aparece la oportunidad, otros, los más honestos con sí mismos simplemente dicen: no quiero perdonar y no pienso hacerlo nunca.
Vivir sin perdonar de corazón es como vivir con diabetes por ejemplo, existes sí, pero toda tu vida se ha afectado, solo tienes tu enfermedad controlada pero no eres libre de la enfermedad sino que al contrario vives en constante riesgo de que se haga cada vez más grave.
Tal vez muchos hemos pensado que al perdonar le estamos enviando el mensaje al ofensor de: está bien lo que hiciste, síguelo haciendo, o tú estás bien yo estoy equivocado (a) o no es tan grave lo que me hiciste etc. y efectivamente puede que piense este tipo de ideas pero lo que importa no es la otra persona sino uno mismo, importo yo, quiero ser libre yo. Hay un precio que todos podemos pagar solo hace falta que estemos dispuestos.

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Patrones de conducta

Patrones de conducta

Adquiridos recientemente o desde la infancia. Digo adquiridos porque los infantes imitan todo de la familia o entorno en el que se crían, desde la forma de ver la vida, maldecir, pensar negativamente todo el tiempo, la forma de alimentarse, la forma de verse a sí mismos.
Algunos han heredado la propensión a específicas enfermedades de sus generaciones anteriores. Pero, ser “propenso a” no significa que “tiene que” ser tu destino.
Si así fuera entonces para qué esforzarse en hacer cambios positivos.

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ESTOY enojada (o), o SOY una persona enojada ?

ESTOY enojada (o), o SOY una persona enojada ?

Estoy enojada (o) por alguna circunstancia que pasó en mi vida? Algunos saben que están enojados y el por qué, pero muchos otros no.
Quienes sí lo saben, mantienen su ira bien alimentada y por ende bien arraigada?
Puedes distinguir alguna EVIDENCIA de que estás enojado?
Con Quién? , Por qué? , Cómo te está afectando? , en tu salud tal vez?
Afectar tu salud negativamente es un ejemplo de las pérdidas ocasionadas por el enojo.

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vivir en depresión es vivir en el pasado

vivir en depresión es vivir en el pasado

Esto es, si a existir se le puede llamar vivir. El pasado siempre va a formar parte de la persona no se puede borrar solo podemos hacer “las paces” con él. No rechazarlo, no huírle, no despreciarlo, sino “comprenderlo” aceptar que lo que pasó, pasó, y no lo podemos cambiar. Si no nos reconciliamos con el pasado difícilmente vamos a aprovechar exitosamente el presente y con nubes grises vamos a seguir viendo el futuro.